La izquierda quiere a Chile en Paro

El derecho de huelga es la piedra angular del derecho colectivo del trabajo, y está establecido expresamente en nuestra Constitución Política para permitir que los trabajadores, por medio de sus sindicatos, puedan negociar de igual a igual con los empleadores las condiciones laborales que los unen.

Este entonces es un derecho fundamental del que gozan los trabajadores para proteger sus derechos y exigir mejoras cuando se considera que el empleador está en condiciones de entregarlas.

Hoy en Chile, a causa de la crisis política que se vive, los llamados a huelga general, es decir los sindicatos de casi todas las industrias ciudades uniéndose para exigir al Estado el cumplimiento de demandas sociales generales, la salida del Presidente Sebastián Piñera, terminar con las AFP, prohibir el accionar de Carabineros o de Militares en Estado de Emergencia, instalar una Asamblea Constituyente para redactar una nueva Constitución a medida, no pueden estar más lejos del sentido para el que fue creada la Ley que les permite llamar a huelga.

Sin embargo esta herramienta es utilizada por la izquierda, como lo ha sido históricamente en todos los países del mundo donde ese sector político controla a los sindicatos, para intentar desestabilizar al Gobierno y a todo el sistema político e institucional. Este objetivo final de lo que se ha llamado Huelga General o Paro General, invitado por la izquierda más radical para que se unan los sindicatos del país, se hace más evidente cuando vemos quiénes son los principales instigadores, como podemos apreciar en las cuentas de Twitter de algunos parlamentarios:

            

La izquierda está una vez fuertemente vinculada a los paros de la actividad productiva del país. Sin embargo lo que se busca en esta oportunidad no es mejorar la relación entre asociados a los sindicatos y los empleadores, sino seguir creando caos en las calles y transmitir una sensación de inestabilidad que, en lo posible, se pueda transmitir al extranjero para mostrar a un Gobierno de derecha incapaz de controlar la situación de violencia existente en Chile.

Hoy hay un llamado a Huelga General (o paro si nos ajustamos en estricto rigor al derecho). La convocatoria a nivel de sindicados ha sido mínima, pero estos en lugar de protestar frente a las empresas en las que laboran se han dirigido hacia diferentes puntos estratégicos de las principales ciudades para obligar a que el resto del país paralice sus actividades. Cortaron todos los accesos a la ciudad de San Antonio, que en este momento se encuentra completamente sitiada por violentistas que han instalado barricadas y las protegen con violencia de cualquier intento de las fuerzas de orden por restablecer la normalidad en el tránsito.

Del mismo modo vienen actuando en puntos neurálgicos de Santiago y otras ciudades importantes del país, donde el objetivo último es evitar que la gente pueda desplazarse con normalidad o llegar a sus lugares de trabajo.

Todas son acciones violentas que coartan la libertad y derecho a desplazamiento de los demás ciudadanos, creando una sensación de que el paro ha tenido adhesión, aun cuando el país se esté deteniendo por las propias acciones violentas en lugar de por decisión de los trabajadores.

Esta nueva forma de totalitarismo que está ejercitando la izquierda en Chile desde que comenzaron a darse a diario las protestas y marchas con disturbios a contar del 18 de Octubre, les hace pensar que están ganando una batalla debido al tibio actuar del Gobierno para contener todos estos actos ilegales que impiden que el País pueda retornar a la ansiada normalidad. Sin embargo no cuentan con un sector de la población que hasta hoy se ha mostrado pasivo y observante, esa gran mayoría de chilenos y extranjeros residentes que reconocen en el derecho al trabajo la única herramienta para comenzar a dar solución a las justas demandas ciudadanas.

A estas alturas ya han pasado casi 5 semanas desde el inicio del movimiento en Chile, las demandas se encuentran instaladas y vemos un Gobierno que ha comenzado a tomar la sintonía de éstas y está trabajando en las fórmulas que permitan atenderlas. Pero a la izquierda no le conviene el camino de las soluciones, sino el del conflicto ojalá permanente, y en ello se esfuerzan día a día.

Mientras la izquierda maneje la agenda diaria de los chilenos, no veremos un retorno a la paz ni menos soluciones a los problemas que acusa Chile en lo social. No les importan las demandas, les importa provocar un paro fulminante al país. Es la única forma en que pueden tomar el poder.

 

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